Cinco semanas después regresamos a la cementera a devolver a Nerón.
Volvimos a hacer el tramite para entrar y llegar hasta el punto en donde se encontraba la jaula de Nerón. Afortunadamente el guardia seguía siendo el mismo. En este rubro la rotación del personal es bastante frecuente. Y digo que afortunadamente porque un guardia nuevo hubiera implicado que no conociera al perro, que quizá hasta le diera miedo.
No recuerdo el nombre del guardia, en mi mente sólo estaba aquella imagen de cuando llegó la primera vez con su mecatito.
Nerón comenzó a recordar el lugar al que había pertenecido. Los aromas que lo situaban en un entorno familiar y conocido.Dimos inicio con la demostración de la obediencia. Los ejercicios, los sabía bien. La demostración la hice yo, después de todo yo lo había entrenado.
Después de dar la demostración, le pedimos al guardia que tomara a Nerón y comenzara a trabajar con él. Yo comencé a ser muy estricto con el guardia, tanto que en cierto momento dejaba que me llegara a colmar la paciencia porque no estaba siendo capaz de que lo obedeciera de la misma forma que a mi. Paul tuvo que continuar con el guardia mientras yo me fui unos instantes a tomar un paseo por la cementera. Paul me hizo una seña desde lejos indicándome que regresara, que era momento de la agitación de Nerón. De nuevo otra demostración, para ello, fueron llamadas más personas que querían ver la forma en como había sido entrenado el perro.
Esperamos a que vinieran dos supervisores para dar inicio. Yo manejé a Nerón y Paul con el traje ya puesto fue el agresor.
Hicimos exactamente lo mismo que hacíamos cuando entrenamos en la etapa final. Le dí la orden de alerta a Nerón y éste reaccionó inmediatamente con un ladrido. Después paul comenzó a moverse de manera extraña de un lado a lado, con su cigarro sobre la boca, explicando el proceso entre dientes. Nerón mordió, fue una forma suave que sólo el agitador lo sabe, por las que motivé al perro, lo cargue de animo, pero él mordía muy flojo. Así lo juzgue yo, aunque a los ojos de los presente, Nerón los había sorprendido.
Decidimos que Nerón estaba algo distraido y cansado como para que el guardia lo tomara y lo hiciera. Paul les dijo que lo dejariamos así, que en un mes que regresáramos daríamos un repaso a su trabajo en obediencia y que comenzaríamos a trabajo con el guardia en el trabajo con mordida.
Recuerdo que debí de haber descansado un par de días sin entrenar a ningún perro antes de que fuéramos esta vez a un predio ubicado en el estado de México.
El perro respondía al nombre de Jako. Cuando llegamos al sitio no dijeron que debíamos esperar un momento en lo que guardaban al perro para permitirnos el acceso. Ya estando dentro, nos explicaron que aquel sitio había sido una fabrica de cemento que en ese momento estaba sin funcionar. Desconocíamos más detalles. Cuando preguntamos por el perro, nos dijeron que se trataba de un bull terrier. Yo no tenía bien claro cual era esa raza del bull terrier. Un guardia muy alto y moreno se encaminó hasta un sitio en donde lo tenía dentro de una jaula.
Y apareció jako…si…nunca podré olvidarlo, si eso era un bull terrier yo había visto muchos, sobre todo en películas. Esa el clásico perros de barrio utilizado para las peleas. Jako era negro y muy muy fuerte, era un macho en esa edad en donde ya tiene mucha vida recorrida y el colmillo les da vuelta y media. Esta sobre entendido entre paul y yo que, a partir de ese instante yo estaba de observador. Paul le pidió al guardia que lo caminara un poco. En el andar de Jako había una caminar dominante, de reto, de orgullo. Paul con su cigarro le dijo al guardía como debía de pasarselo. Por supuesto no de frente, así era como se había producido muchos accidentes de mordeduras. En cierto momento muy rápido sin casi percatarnos nadie ya lo tenía Paul en sus manos. Inmediatamente se lo llevó a dar un paseo. En minutos paul se dio a entender con el perro.
No platicamos mucho con los guardías, parecía un sitio en donde los habían abandonado, a los guardias con el perro. El guardia alto también estaba gordo, era medio pasguato. El otro, una rareza. Cuando le contestaba las preguntas que me hacía no dejaba de observarlo, sobre todo las cejas, si creo que si, ¡!!las trae depiladas!!!
Este pinche guardía es trasvestí por las mañanas o noche o en su turno de descanso. Hablaba de una forma amanerada, tenía ambas cejas depiladas y en sus ojos había rastros de origines asiaticos. Pinche geisha, pensé.
Paul subía a Jako a su auto por la parte de atrás, yo tenía algo de miedo y estaba molesto de cómo hacía de mal las cosas Paul. Lo profesional era que Paul llevara una pick-up con jaulas para poner a los perros de seguridad con los que lidiabamos, no treparlos así como así a la parte trasera como si fueran cualquier mascota. Yo tenía miedo de que en un desplante de desconocimiento jako, que iba de pie en el asiento trasero, se enojara por cualquier cosa y que arremetiera contra lo primero que se encontrara: nuestras cabezas.No te preocupes, lo voy a amarrar de la correa a las anillas de respaldo del asiento trasero y no tendrá oportunidad ni siquiera de acercarse. comentó Paul medio burlandose.De cualquier modo yo venía a las vivas y con medio cuerpo echado completamente adelante como quien observa la parte delantera del cofre detenidamente.En el campo Paul bajó a Jako, lo relajó y después lo metió en la jaula en donde había estado Nerón. Después me dijo.Éste si quieres me lo echo yo.
Yo creo que si, porque no me siento muy seguro, se ve medio…medio..loco.
Si yo me lo echo, entonces mañana vamos a ir por otro a San Antonio, cerca de la cementera en donde está Nerón.
Cualquier otro en lugar de Jako estará bien. rematé.Antes de cualquiera de nuestras diligencias, paul y yo nos veíamos en un café barato que había en Coyoacán. Yo desde que recuerdo había sido aficionado al café de altura, ese café que paul ya llamaba la oficina por la frecuencia a la que íbamos no era nada bueno, parecía como de sobrecito.
Lo que a mi me gusta del sitio es que vendían donas muy ricas de glaseadas de maple, que eran mis favoritas.
Después de la dona y el café de sobrecito nos fuimos por el siguiente perro que en un papel decía que se llamaba Tapón. La dirección estaba mal, no estaba por San Antonio sino hasta la hermana república de Tlahuac.
Buenos tours me aventaba conociendo la ciudad con Paul y si torreta china.
Esta vez fueron unos condominios habitacionales. Al parecer, la cementera había invertido en esa unidad o conjunto de casas y el proyecto se había venido abajo. Creo que la cementera se quedó por haber invertido, con el predio y sus casas aun en obra negra.
En la primer casa abandonada, ahí vivía el guardia con Tapón.
Cuando estacionamos el auto, salió un Rottweiler que no le pedía nada, pero nada a Jako.
El guardia tardó en salir. Paul me dijo que los guardias solían dejar al perro afuera para que cuidaran y ellos mientras se dormían. Las nuevas consignas que había elaborado Paul y que le habían autorizado en la compañía decían que no podían estár los perros ni suelto, ni amarrados; debían estar en todo momento con su manejador. Incluso si tenían que ir al baño, bueno casi así.
El guardia de tapón era joven. Salió todo modorro de la casa en cuya puerta había un pedazo de tablón de madera.
La diferencia entre tapón y Jako era que tapón era un perro joven como de un año y medio.
Paul volvió a ocuparse del perro y lo llevamos con nosotros al campo.
En esta ocasión para comenzar a habituarme a tapón yo mismo me ofrecí a bajarlo del auto de Paul. Tapón traía su collar y correa, lo que hice fue solamente abrir la puerta del auto para que brincara y cuando bajó pisé la correa y rápidamente la sujeté. El aroma del campo llamaba mucho la atención de los perros. Todos los perros que llegaban ahí prácticamente al principio se olvidaban de quién los llevaba, por estar reconociendo todos esos olores a otros perros, y el campo era fértil aun, me refiero a que era nuevo, pocos perros habían llegado ahí.
Entonces en la jaula 1, Hunter, en la 2, Jade, en la 3 Jako y en la cuarta entró Tapón. Se colocaron unas tablar pisapapeles con el historial y status de los perros, cuándo habían llegado y qué era lo que debían aprender.
Más valía que Paul llegara todos los días porque cuando le tocara el turno de salir a Jako, si estaba solo no pensaría en sacarlo.
Al otro día llegué y comencé sacando a Hunter y a Jade que para esas altura ya salían solos. Después fue momento de comenzar a granjearme a tapón. ¿Cómo?…pues igual que cuando estuve en la UCA, meterme dentro de la jaula, lograr ponerle el equipo y salir de ahí inmediatamente. Por alguna razón cuando lo hice me percaté de que estás jaulas de Paul tenían mejor iluminación que las de UCA. En UCA todo fue como un sueño oscuro, aquí todo brillaba de luz. Tapón estaba sacado de onda. De las cosas que aprendí muy temprano fue que cuando a un perro lo sacas de su entorno, el perro pierde seguridad, no se siente en su territorio, se siente en un lugar extraño, vulnerable. Entonces Tapón…¿porqué le habrían puesto ese ridículo nombre?…¿no podía yo llamarlo de otra forma cuando menos el tiempo que me tomaría entrenarlo?
Tiempo después me enteré que a tapón lo habían tenido desde que había sido un cachorro, y siendo Rott y negro y gordito…ya…parecía un taponcito de tina…que pinches cursis los guardias.
Ok TA-PÓN…ha llegado tu hora de que me obedezcas.
Saliendo de la jaula lo relajé dejandolo que olisqueara como 10 minutos, después lo acerqué al ring de trabajo y cuando se separaba mucho siguiendo un aroma, comenzaba a jalarlo y a decirle NO. Era un no como de malo, había aprendido que se debía de decir en un tono grave, y alargado…NOOOO…sin gritarle tampoco, claro.
Entonces como que no queriendo la cosa, yo lo jalaba cerca de mi…NOOOO…NOOO guey…lo de guey yo se lo agregaba porque no estaba dispuesto a decirle Tapón.
Ese día su entrenamiento duró 10 minutos, era suficiente para un primer día. Me preocupaba que Paul no llegara a sacar a Jako quien en tan sólo 24 horas ya había mordisqueado y doblado la malla ciclónica de la puerta de su jaula. Yo me acercaba a la jaula y me ladraba como diciendo: Que me vez pendejo. Pendejo tú puto..vas a ver ahorita…
Afortunadamente para mi, Paul llegó. Traía el aserrín para las jaulas, que espolvoreo de una forma muy caotica. Tomó una tapa de un bote de basura y la usó como pala o cuchara y comenzó a aventar así el aserrín. Yo soy un poco alergico al polvo así que tuve que ponerme a regar el pastito mientras paul arrojaba el aserrín.
Todo lo hacía demasiado rápido.
Cuando llegó a la jaula 3 dijo:Ora si, lo voy a soltar a que se relaje. No te muevas mucho, no te va a pelar.
¡¡¡Qué!!!!!. Nooo…¿Cómo que lo vas a soltar?¿Así suelto, suelto?
No pasa nada.Apenas terminé de escuchar el n-a-d-a cuando ví salir como un toro chiquito desbocado. Me caí que le doy un manguerazo aunque se cague de risa. No eso no serviría de nada. Y entonces yo caminé y caminé..despació, despacio..hasta el carro de paul, muy cerquita por si se me venía encima, pues brincaba al cofre y después a techo. Si que estaba novato aun. Creía que lo perros no subían a los techos de los coches cuando en verdad desean algo.Tapón…ayudame pensé.Jako se fue directo a una zona de árboles a orinarlos todos. Comenzaba al primer día ya a marcar de una forma muy marcada vaya, su territorio.
Paul lo llamó con un chiflido muy guarro.
El perro vino…siii..fue con él y medio dejo digamos ponerse el collar.
Entonces Paul sacó sus salchichas y comenzó a darle salchichas mientras caminaba con él. No es posible que le acerque la mano a ese hocicote.
En fin, yo como que regaba y veía.
Su clase también duró 10 minutos como la mía. Lo metió a su jaula y dijo:Nos vemos.Tapón no tenía los problemas de Nerón. En realidad nunca hubo problemas con él. A pesar de todo lo que pudiera pensar del prangana de su manejador, Tapón era un perro estable y seguro.
Cada vez que observaba a Jako me llamaba mucho la atención.
Cada día que llegaba a su jaula la malla estaba más dañada, comenzaba y ver baba y sangre en ella y la cubeta del agua presentaba hoyos en la parte superior. Como si en nuestra ausencia librara batallas o estallidos coléricos de desesperación.
Mientras paul lo entrenaba me hablaba de la raza a la que pertenecía Jako. Estaba mal dicho Bullterrier, era como un calificativo genérico. El nombre correcto de la raza era American Pitbull Terrier. Grande como sus quijadas y su empeño en destruirlo todo.
Paul me contó que desde hacía un tiempo pertenecía a la Sociedad de pitbull. Era juez en las pruebas de obediciencia y temperamento. Me dijo que en unos meses habría un evento y que me invitaba a conocer cómo es que era aquello: Yo luego luego me imaginé peleas y malandrines.Nooo, vas a ver como todo es armonía y no veras ninguna roce entre los perros. Hay más pleitos en la Federación con los perros de belleza que acá.
Sí, me gustaría ir. le dí el avión a Paul.Llevábamos 3 perros y todavía faltaban muchos más.
Paul fue sólo a entregar un día a Tapón cuando estuvo listo porque yo comence a entrenar perros caseros en obediencia. Me refiero por caseros a los perros familiares, nada que ver con la guardia y protección.
Paul ofrecía ese servicio en su página de Internet. La que yo le acababa de rediseñar. Había uno que otro despistado que le hablaba y Paul amarraba el trabajo confirmando que iría a visitarlos personalmente.
Me ofreció el trabajo como un extra además de los perros de seguridad. Me dijo que se trataba de un labrador, tu raza favorita, me dijo, que la casa quedaba por el aeropuerto.
El perro se llamaba Zeus. Entonces ese día que Paul fue a dejar a Tapón de regreso yo estaba conociendo al tal Zeus.
Era una excursión ir hasta el aeropuerto.
Zeus resultó ser el perro de una familia humilde. Aunque el hijo de la familia, el que había contratado el servicio, tenía un buen trabajo y ganaba bien. Al dueño sólo lo ví esa primera cita. Después como el adiestramiento era a plena mañana, él trabajaba, y con quien me entendía era con su mamá. La señora era buena persona. Todos los días debía de firmarme una hoja que paul me daba en donde decía la fecha que iba. Era una forma de comprobación de que efectivamente se le habían dado las 24 clases que comprendían el adiestramiento. Eran 4 clases por semana, así lo había estipulado Paul porque cuando él lo hacia, había un día, los martes, en que no circulaba su auto-patrulla.
Esos adiestramientos a domicilio se daban en la calle, había que sortear otros perros que rondaban en la cuadra. Para el caso de Zeus ese era uno de sus problemas, cuando veía otro perro se ponía como loco y quería ir a toda costa a pelearse. Era un perro de patio, con poca vida social, era una consecuencia de su estilo de vida.
A los pocos días de estar entrenando a Zeus, Paul me dijo que ibamos a postergar un poco lo de los perros de seguridad porque había salido otro adiestramiento de una hembra de pastor alemán en Colinas del Sur.
Esa perra ya no recuerdo como se llamaba. Vivía junto con otro perro viejo, también pastor alemán.
Entonces durante ese mes no fui al campo, ni entrené perros de guardia. Me dedique a Zeus y a la pastor.
Zeus era un perro chafa de esos labradores que tiene más larga la cola de lo normal. Supongo que las personas que se lo habían vendido a esta familia, al ver que el perro tenía demasiado larga la cola optaron por cortársela un poco, así de fácil. El perro se veía peor.
Recuerdo que todo iba muy bien con el adiestramiento. Era ya mi rutina irme en camión al metro de ahí en metro hasta cerca del aeropuerto y de ahí caminar como 6 cuadras. Siempre me importó el tiempo perdido que pasaba transportándome así que me fui a una de esas librerías de viejo y compré varios libros usados que habñaban de perros. Me cumpré una enciclopedia canina y 2 libro de problemas de conducta. También uno de cruza de perros.
Mientras llegaba con Zeus, leía y subrayaba mi librito de corrección de comportamiento. Siempre que llegaba con Zeus la mamá del dueño de decía.Señor, ¿adiviné ahora que hizo?Entonces yo acabando de leer mi librito minutos antes le respondía con cualquier cosa y solución a la mano.
Siempre fue un problema poderle explicar a los clientes que entrenar a los perros pocas veces prevé la corrección de problemas conductuales. Además de que paul no se encargaba mucho de ellos, a mi en UCA nunca me dijeron nada al respecto.
Fue algo que ante el agobio de los clientes y ante el no saber que hacer, o por lástima, comencé a tratar de solucionar.
Después de Zeus me desplazaba al otro lado de la ciudad a ver a Melly, se llamaba Melly, ya me acordé, la pastor.
Melly era una perrita como de 8 meses que una vez que estabamos trabajando, ella lo unico que deseaba era regresarse a su casa. Cada cierto momento le daban sus ataque de intento de huir lejos.
Allá con Melly me agobiaban también con preguntas pero no de ella, sino del perro viejo, el otro pastor.Oiga, es que se orina por todos lados me decían.Bueno pues usted por cual pagó, ¿Por la perra o por el viejo? pensaba.Terminé airoso y contento de esos, mis dos primeros perros entrenados a domicilio. Me tardé 5 semanas en ellos y de repente me acordé de Jako y de Tapón y de lo distinto que era el campo, lo otro, lo duro, la talacha de granjero, casi.
Volví a verme con Paul en la oficina y las donas de maple habían bajado su calidad, el café no. Seguía siendo de sobrecito.
El siguiente perro para entrenar estaba en la ciudad de Puebla. Era agradable ir me copiloto acompañante con Paul y pasar todo el viaje platicando sobre perros y sobre los guardias de seguridad.
Fuimos a conocer otra cementera de marca Tolteca en Puebla. Allá la historia era chistosa. El supervisor de Puebla tenía dos perros boxer en su casa y se le ocurrió la brillante idea de que podrían pertenecer al cuerpo canino de la empresa, y de paso facturar el servicio. Paul cada vez se volvía más profesional en su servicio y para ese momento, antes de salir con un perro para adiestramiento le hacía una especie de examen para saber el estado en que se lo llevaba. Los boxers eran ansiosos y juguetones.
El supervisor estaba muy serío y en ese momento no sabíamos que habían sido de sus hijos pequeños antes de pertenecer a la unidad canina.
Eran los primeros perros de seguridad que veía que se dejaban rascar la pancita gustosos. Después de un rato el supervisor se fue y tuvimos oportunidad de platicar un poco con los manejadores de los boxes. Uno de ellos se llamaba Angel y era muy corpulento. Como que era la regla en el rubro, corpulento y pendejo. O también chiquito y broncudo.Estos pinches perros son una mamada asi le dijo Angel a Paul ya entrados en confianza. Miré es que nosotros cuidamos allá abajo unas barrancas y ya deje usted de que muerdan, lo perros no aguantan, se cansan y ahí nos tiene que nos tenemos que guarecer en aquel toldo que se ve allá.
Aja decía Paul, encendiendo y ahora teniendo que ofrecer un cigarro.
Pero además, no hacen nada, figúrese que se ríen de nosotros, allá del otro lado de la barranca.
Y a mi me da un caraje.
Aja repetía Paul.
Yo sí quisiera ora si verda que en el nombre de nuestros compañeros nos hiciera favor favor de cambiarnos a los perros por otros mejores.
Ajá. dijo Paul muy serio.Nos retiramos de ahí con esa linda petición por parte de los guardias.
Debíamos encaminarnos a la orilla de una carretera en construcción porque ahí se había montado un servicio que sería desmontado esa tarde. Al guardia lo trasferirían a otro sitio ya sin perro y al perro no lo llevábamos nosotros.
Cuando llegamos por una vereda de terrearía a lo lejos pude ver a un Doberman extremadamente atlético. El guardia un tipo en forma, atípico con lo que había conocido hasta ese momento. No hablaba mucho, sólo nos presentó a su perro, estaba como sacado de onda, quizá acabada de ser informado de que se desmotaría el servicio.
Como reciente política Paul comenzó con la evaluación del desempeño del animal.
El perro me sorprendió porque era muy reactivo, cuando Paul se puso el traje, el doberman comenzó a ladrar, pareciera que ya tuviera nociones de la agitación. Se llamaba Blaky.
El perro se le aventaba a paul, pero como para tirarlo, realmente no sabía como usar sus dientes.
Después de la agitación vino la evaluación de obediciencia. El manejador se imponía sobre el animal.
Paul decidió que para traernos de regreso a este perro debíamos hacerlo con bozal. Fue difícil lograr que el manejador se lo colocara.
Sin embargo, lo logramos y lo subimos.El perro venía muy tenso pero no intentaba mucho quitarse el bozar. Yo por la dudas me vivo igual que aquella vez con Hunter: pegado todo hacia delante.
Al no haber más jaulas disponibles en el campo, pusimos a Jade en una kennel y pasamos a la jaula 2 a Blaky.
Me sentía bien, cada vez más confiado con el manejo de los perros. Paul seguía entrenado a Jako y yo decidí que debía comenzar con el doberman.
Esa mi siguiente escalón después de Tapón.
Al otro día llegué temprano, saqué a los perros y limpié. Deje a blaky hasta el final. Esperé por si las dudas a que llegara Paul y antes de que sacara a Jako, le pedí que me supervisara mientras trabajaba a blaky.
Me metí a la jaula con él y lo noté cariñoso, a pesar de que yo estaba un tanto nervioso, blaky me restregaba el hocico en la pierna. No sabía como reaccionar, era la primera que estaba frente a frente con un doberman.
Le puse la correa y lo saqué a dar un paseo. El adiestramiento en esa ocasión consistió en hablarle al perro, que se acostumbrara a mi tono de voz. Eso lo había leído en un articulo por Internet.
Blaky y yo hicimos por alguna razón click desde en primer instante.
Me seguía, no había duda, si me detenía el perro había lo mismo. Paul fumaba y observaba.Este perro está bueno comentó. Y parece joven.Me sentía como si estuviera dominando un caballo a pleno trote.
Blaky y yo estuvimos junto caminando, lo relajaba y volvíamos al ring. Después lo guardé en su jaula y le di de comer.
Después paul sacó a Jako que para ese momento ya trabajaba muy bien. Hacía los ejercicios a la perfección de la obediencia básica. Debíamos pasar con él a la guardia y protección y como Paul era el manejador no nos quedó de otra que contemplar la posibilidad de que yo fuera el hombre de ataque. Debía pensarlo unos días.Tuve que armarme de valor, o llámenlo como quieran.
Paul tenía un traje diferente al de UCA. Este traje se lo habían comprado a otro entrenador, era francés y de medio uso. No estaba tan acolchonado ni tan pesado como los otros. A este traje lo llamaban oculto o de descondicionamiento. En su interior tenía una especie de tablones de hule muy resistentes. Se podía uno mover mejor y con mayor soltura con este traje de Paul.
Desde que comencé a ponerme noté que mi pulso aumentó.
Jako estaba aun en su jaula. En el momento que yo le dijera a Paul que estaba listo, él sacaría a Jako de su jaula y comenzaríamos directamente con la agitación. Sólo de recordarlo me sudan las manos.
Me escondí detrás de unos arbustos y le grité a Paul.Yaaaaa.Jako volvió a salir como toro, pero esta vez sujeto de la correa y Paul diciendole, tranquilo chico.Sí tranquilo, me repetía a mi mismo.Todos las mordidas que le programábamos a estos perros eran con trayectoria a brazo. La razón principal era legal. El atacado podría argumentar un uso excesivo de la fuerza si el perro atacaba en otro sitio como cara o bajos.
Tomé un stick de bambú para hacer ruido y entré de lleno con paso apresurado, casi directo para atacar a Paul.
Yo confiaba plenamente en Paul. Una de las labore del manejador también era cubrir o cuidar al hombre de ataque. Estaba seguro que si algo malo sucedería Paul me quitaría de encima a Jako.Alto ahí. No puede entrar aquí. dijo Paul haciendo la simulación de alerta para que Jako reaccionara y viera que algo malo estaba pasando.Yo comencé a caminar en zigzag como lo hacía Paul, y Jako comenzó a ladrar con mucha insistencia sin parar. Era un ladrido envalentonado, de reto, guaguaguaguaguagua… Así. Rapido y seguido.
Hubo un momento en que ya me encontraba demasiado cerca y detenido a un costado de Jako. Estaba parado mirando había el piso. Me quedé quito hasta que paul dijo.Ya, ya entra.Ni modo. Entré.
La forma de entrar era con el brazo del stick en lo alto y el otro el drecho que me iba a morder, doblado a la altura del estomago.
El perro no se va con la finta y busca morder el del stick, él a lo practico, sobre el brazo más cercano.
Rrrrrrhrrrh.
La mordida fue muy fuerte. Sentí como si metiera mi brazo en una maquina para hacer tortillas o dentro de una lavadora que te succiona apenas te tiene. Jako me jalaba tan fuerte que apenas podía contener con mis piernas la fuerza.Ponte flojito decía Paul
estoy flojito le contestaba entre dientes y con falta de aire.Jako no sólo mordía sino que hacía eso que ahora me gusta mucho: zarandear lo mordido.
Es un peligro ponerse flojito como lo llamaba Paul cuando te zarandean porque pueden lastimarte con el jalón.
Entonces aguanté. No tuve ni siquiera el valor de retar a Jako y verlo a los ojos mientras me mordia. Quería que paul se apurara y le pidiera que me soltara.
Después de unos segundo, paul dijo.Jakoooo. Fuera.Por supuesto Jako no soltó.Jakooooooo. FUERAAAA.No soltó.
Paul tuvo que comenzar a ahorcarlo con el collar de castigo. Subirsele hasta la base de la nuca y de la garganta y comenzar a levantar como si quisiera cargar de esa forma a Jako.F-U-E-R-AAAA. dijo Paul mientras comenzaba a asfixiar a Jako.Fue difícil porque Jako comenzó a abrir el hocico pero se le quedó enterrado un colmillo dentro de la tela de lino. Paul tuvo que sujetarme un poco el brazo para poder desengancharme el diente.Pinche perro dijo. Vamos a hacerlo otra vez.
¿Otra? contesté.
Si otra, no puede ser que sea tan terco.Paul se llevó a Jako al auto y saco una maniquera que sujeto al collar y después le puso un collar de cuero con otra correa. Es decir, Jako tenía ahora puestos dos equipos completos.Si vuelve a no querer soltar lo voy a pulsar con la maniquera.Tuve que acomodarme de nuevo la parte superior del traje que Jako me había jalado cual suéter de secundaria.
Volví a entrar. Me volvió a morder pero esta vez con mayor fuerza. Ahora ya en esta ocasión todos mis sentido estaba enfocados en la forma en como mordía, me apretaba con mucha fuerza y había que mover el brazo para que la mordida no pellizcara. Pinche perro, pensé.Ok…vamos con el soltado ya. JAKO Fueraaaaaaa.Y el perro volvió a desobedecer.
Entonces Paul le dio 3 chicotazos con la maniquera.Fuera, fuera, fuera.Jako se sacó de onda y soltó.
Paul decidió que con esas dos mordidas lo íbamos a dejar por ese día. Hay veces que hay que dejar así a los perros.
Pensaba que no iba a poder hacer aquello durante las 16 veces que estaba programado en el calendario. Me faltaban 15.
15 veces en que me iba a volver a morder, y en cada una ellas lo harían mejor. No quería imaginarme las ultimas.
Después de quitarme el traje le pregunté a Paul com Jako iba a diferenciar la situación, quería decir que yo era el mordido y que monutos después sería la persona que le daría de comer. Observé también que la baba de jako dejada en mi trajé se tornó como una capa de glucosa de corteza de arbol, estaba muy tiesa.Tienes razón desde hoy yo le voy a dar de comer me contestó.Cuando llegué a casa esa noche, me quedé en cierto momento contemplando a Tosca. Tú no muerdes, ¿verdad?, pensé.
En esa época yo le daba croquetas Eukanuba a Tosca. Le gustaban mucho y hacía muy bien del baño, se las acababa relativamente rápido. Eran las croquetas más caras del mercado, quería que se mantuviera muy bonita para cuando concursara o se cruzara. Para que la vieran bonita.A la mañana siguiente la dona de maple esta dura. Por la oficina transitaba gente que venía de hacer ejercicio. Comencé a ver a Paul y me llamó la atención que traía un cinturón nuevo de piel de vibora. Sujeto a el todos sus aditamentos: su inseparable PDA de los primeros modelos que habían salido al mercado, era de las pocas personas que había visto que se colgaban el PDA como si fuera teléfono. Traía del otro lado, el tubo ese amanza locos, un estuche especial para su encendedor zippo y dos teléfonos celulares. Cuando le pregunté la razón de traer dos telefonos, Paul se sentó en una de las bancas de la oficina y me dijo.Bueno, es una larga historia que comienza con el Sun Tzu.
¿Qué cosa es eso?
No has leido El arte de la guerra.
No sé que qué me hablas contesté.Paul me contó sus historia de cuando había sido escolta de guardias presidenciales, sobre el diplomado en seguridad integral que había cursado y de su amigo José que era maestro en defensa personal.
Creo que yo necesito saber eso porque el día del asalto pudo haber sido peor. le dije.
Lo de los dos celulares es una precaución con si uno llega a no funcionar. Los celulares son muy importantes, yo digo que son una línea de vida.Justo terminando de decir eso, llegó su amigo José. Después de saludarnos, le dijo a Paul que había encontrado entre las cosas de su padre un sable antiguo que estaba vendiendo. Paul se emocionó mucho y me hizo acompañarlo al auto de Jose a ver el sable. Era una pinche espada jodida de esa que usan los de utilería para las películas.
José le dijo a Paul que estaba por reactivar el curso de defensa personal para mujeres.No me digan que hacen esas madre dije.
Claro, maestro, hay que estar siempre a las vivas me contestó paul.Sonaba interesante eso de la defensa personal, pero a mi no me gustaba mucho eso de los deportes de contacto. Me gustaban las armas cortas, si, pero eso de las maromas no.
Después de que José se fue le dije a paul que lo que yo quería era un pistola para mi casa.¿Quieres una 9 mm?
La que se pueda, con que espante está bien contesté.No sabía como le iba a hacer. Roberta iba en contra de tener un arma en casa. Decia que era muy peligroso. Yo quería sentirme tranquilo sabiendo que si había algún ruido en la casa, no iba a ir a afrontarlo con una chancla.
Después le llamaron a Paul del servicio de Nerón diciendo que desde hace días el perro estaba mal, que tenía una herida infectada en la cabeza.
Nos terminamos nuestros cafés y nos fuimos a ver a Nerón.
Resultó que alguien desde una barda le había aventado una piedra al guardia y le había caído al perro en la cabeza.
Qué mala suerte, le hubiera caído al oaxaco ese, pensé.
Sí pues le supuraba la herida al perro. Paul tuvo que llamar a su veterinario para que fuera a revisarlo y curarlo.
El veterinario se llamaba Víctor, era un tipo humilde, una ladilla.
Víctor curó al perro y los 3 regresamos al campo a ver a los perros. Después Víctor se fue diciendo que debía regresar a su consultorio.
Era en la tarde cuando tocó al portón del campo un par de adolescentes. Buscaban a Paul. Por lo que escuché ellos eran del circulo del pitbull, de la Asociación de la raza. Eran dos hermanos con todavía mucho acné por salirles. El más gordo le dijo a Paul que tenían un perro que tal vez quisiera.Es un rott, pero más grande. Con pelo más largo. Una chigaderota que parece un caballo. Creemos que te serviría muy bien a ti para esto de la guardia. dijo el gordo.
Si quieres traelo y lo checamos. remató paul abriendo la jaula de Hunter. Perro fuera, agregó.Al otro día llegaron los teens en un datsun viejo y en la parte trasera venía el perro. Cuando lo bajaron tragué saliva. Sí era una madrota.
La historia que ahí nos contaron fue que el perro vivía en una esquena de por su casa en donde tenía una barda de malla. Que frente a ese sitio había una escuela en donde todos los días los niños que salían lo iban a alebrestar. ¿Quién sabe qué le hacían?, com que lo toreaban y en una de esas el perro quién sabe cómo que desde la malla se le avienta a una niña y le logra arrebatar el sueter que llevaba. Entonces los padres de familia se quejaron y hablaron con le dueño del perro y el dueño de pocas pulgas un día vió a los teens perreros y les dijo que si no querían llevarse al perro para que no fuera a dar problemas. Que si no se lo llevaban le pegaba un tiro. Los teens más que por caridad, pensaron en el negocio y se llevaron al perro.Lo tenemos desde hace 2 semanas, es buen pedo, come rete bien, le damos carne de caballo.Ni para el eukanuba les alcanzaba, pense.
Paul preparó todo para agitarlo, le pidió a uno de los teens, al que mas trataba con el perro que la hiciera de manejador.
El perro mordió desesperado la jerga y ya con eso paul aceptó al perro.
Yo estaba como molesto porque no se me había preguntado mi opinión, después de todo, el que iba a tener que limpiarle la jaula y sacarlo iba a ser yo.
Paul les dijo que les iba a dar mil pesos por el perro,, pero que se los daría en el evento de los pits que ya iba a ser.¿Y a todo esto, tiene un nombre el perro? les preguntó Paul.
Nosotros le pusimos Killer.Killer, maravilloso, pensé.Esa tarde volví a agitar a Jako y como los teen se habían quedado a verlo que porque era un pit pues ellos lo tomaban como diversión y cuando salió Jako no lo bajaron de chingón.
Entonces tuve que fingir que no me daba miedo y lo agité muy bien. Yo lucía como si me divirtiera igual que ellos. Suéltame perro, largo, largo le decía adrenalizado a Jako.
Después los teens se fueron y paul y yo nos quedamos a cargar todo el aserrín cagado y embolsado en su auto para que lo bajara a tirar a los contenedores del parque de diversiones.Esa tarde pasé a la veterinaria cercana a mi casa y le compré un hueso de carnaza a Tosca. Era tan distinto todo. Mi perrita no comía carne de caballo ni conocía el aserrín siquiera, ella dormía en la alfombra de mi recamara.Al otro día volví al campo. El candado que habría se había descompuesto y tuve que brincarme la barda. Después llegó Paul que también tuvo que brincarse.
Killer estaba muy ansioso, brincaba por toda la jaula. Al brincar su cabeza pegaba con el techo de asbesto de las jaulas.
Paul se acercó a su jaula y le dijo.Ya viejo.¿Ya viejo?…ese perro nos va a traer muchos problemas, pensé.
Paul se ofreció a darle de comer. Para ello tomó el plato de Jade, aun Killer no tenía su propio plato. Sirvió una ración de las croquetas que les dábamos ahí, que eran del costco y se plantó frente a la jaula. Después sacó su amansa locos, y lo desplegó, es decir que lo desenfundó, abriéndolo para que fuera ya el tubo de acero que era.
En una mano el plato de comida y en la otra el fierro.
De pronto escuchaba a Paul decir, atrás, atrás…después salió de la jaula, enojado con el fierro y las croquetas.Este canijo me gruñó. Se va quedar sin comer hoy dijo.Puta entonces mañana, va estar además de loco, hambriento, le dije.Al otro día, lo mismo. Con eso de que además Paul estaba acostumbreado a que de requisito para comer, los perros debían sentarse; Killer no era de esa clase de perros. Volvió a gruñir y se quedó sin comer.
Al tercer día la jaula de Killer esa un asco, no podíamos entrar a limpiarla. Killer traía puesto su collar de cuero, entonces el plan de Paul era lograr que mientras killer comía él le ponía la correa y lo sacaba de la jaula, sin importar en ese momento si comía o no.
Paul no podía meterse a la jaula porque el perro prácticamente se aventaba.
Al cuarto día comenzó paul a aventarle aserrín limpio por la parte de la ventilación de la jaula y en una de esas Killer le mordió la tapa que usaba de pala para arrojar el aserrín.
Para no hacerla cansada hasta el día 9 fue que killer tenía ya muy bajas las pilas, imaginense a pura agua sin comer. Ese día Paul abrió la jaula y Killer ya ni lo pelaba, le arrojó el plato a una esquina de la parte de afuera de la jaula y cuando comenzó a comer, ¡lo tomo del collar! pusó la correa y salió corriendo junto con el a campo abierto.Ora si cabrón. A ver gruñeme cabrón le decia Paul.Killer estaba muy sacado de onda. Paul como pudo le puso además de collar de cuero que ya traía, uno de castigo. Cambió la correa al de castigo y lo comenzó a castigar, a domar vaya.
Yo para ese momento ya estaba más encanchado con los perros, por lo menos ya le daba de comer a todos, así rapidito les arrojaba el plato y salia de la jaula. Incluso a Jako, que mientras comía le observaba con extrema curiosidad la cabeza, la parte de los maceteros que le llaman.
Jako se graduó en la guardia y protección y yo junto con él en perderle el miedo. Yo ya tenía puestos los ojos en Killer y en qué era lo que haríamos con ese animal.
Paul me dio a escoger qué quería ser con él, ¿manejador o agitador?
No pues…se me hace que lo ando manejando porque si lo agito este si me come.Ok, entonces vamos a hacer lo siguiente. Mañana lo saco yo igual i le pongo un bozal, y ya con el bozal te lo paso y tú lo comienzas a entrenar con el bozal puesto.Vaya que paul pensaba en mi. No me las echaba así todas duras.
Eso del bozal estaba muy bien. Mientras no se lo arrancara.
Entonces lo hizo, le puso el bozal y me dijo que me aproximara por la parte de atrás. Me paso la correa y el se hizo hacía adelante.
En un momento tenía a killer y estaba solo ahí en medio del ring con él.
El perro me gruñia desde los más oscuro del cuero del bozal.No dejes que te gruña. me gritaba Paul. Púlsalo con el collar cada vez que te haga eso.Entonces comencé a entrenarme en el arte de castigar a los perros.
Al principio pulsaba, o ahorcaba como se diga, muy mal a los perros. Tuve que medió perderle el miendo a Killer para que pudiera acercar mi mano por detrás de su cabeza y subirle bien bien el collar para poder pulsarlo.
Aprendí que la pulsada efectiva era aquella que hacía llorar al perro, era esa en donde el perro hacía..auuu, auuu.. esa…
Y para lograrlo en Killer costaba trabajo porque su cuello media como 17 pulgadas de ancho. Tenía que apoyar bien los pies en el piso, preparar el balanceo en los brazo y cambiar de golpe mi trayectoria en 180 grados.
Auuu.
Eso, así era, y parecía que entendía porque me seguía para evitar el castigo.
Después de killer, ya entrado es gastos me animé con Blacky, el doberman.
A Killer lo sentía un mastodonte, grande pero hasta cierto punto torpe. A Blacky en cambio lo veía muy chispa y muy rápido en sus movimientos. Si blacky en algún momento me hubiera querido agandallar, estoy seguro de que lo hubiera echo. En ese momento si, ahora ya no creo, pero antes mis reflejos no estaban educados, y solía reaccionar lentamente.Entregamos a Jako y comencé a sentir cariño por los perros que entrenaba. Mi relación con él era tal que podía agitarlo y manejarlo indistintamente. Fue algo que me sorprendió de los perros, esa facultad de discernimiento en el roll del juego.
Eso me llevó a mis primeras reflexiones acerca de lo que significa la agitación para un perro.
La tarde que lo entregue me irritaba dárselo a un trasvertí como el guardia del turno de la noche. Ni modo. Sentía como dejarle un porche a un valet para que lo estacionara.
Cuando regresamos, Paul me hizo un ofrecimiento y al mismo tiempo un aviso. El aviso era que Pedro el que había cursado conmigo el curso de adiestramiento se incorporaría a las filas del campo. El ofrecimiento era consistía en llevar a un maestro especialista en agitación para que a los dos nos diera un curso formal y extenso en el arte de ser un hombre de ataque. La idea me entusiasmo, aunque mi miedo regreso. ¿Acaso podían ponerse las cosas aun peor?…ya no había más allá..¿o sí?Pedro y yo no llevamos bien, él comenzó a ayudarme o mejor dicho yo le enseñaba lo que se hacía en el campo. Le presenté a los perros y él era el encargado en ese momento de ayudarme. Yo pasé a ser el entrenador y el él limpia jaulas.
Entrenaba a Killer y a Blacky. El trato entre Paul y yo con Killer era que yo lo iba a entrenar sin cobrar y que ese perro se vendería a un particular y que de ese dinero me daría una parte.
Había días en que ya no iba al campo, no se entrenaba y me la pasaba con paul en la compañía de seguridad que lo había contratado. Hubo un momento en que no sólo entrenábamos los perros, sino que además debíamos de encargarnos de surtirles el alimento. Paul comenzó a facturarle a la compañía además de los servicios, el CWC, así era su clave para el alimento, que no era otra cosa que Costco Whole Company.
Paul les decía que era un alimento de alto desempeño con la cantidad de proteina y de grasa necesaria para un perro de trabajo.
La verdad yo veía ese alimento como de mala calidad.
Era increíble lo que hacía los guardias. Como al principio sólo cambiabamos el empaque del alimento por bolsas grandes negras. LO guardias hacían un especie de robo hormiga, es decir que todas las noches se llevaban un puñito de alimento para su casa. Los guardias tenían un perro de seguridad en su casa pero un cocker o un french en su casa.
Entonces de repenté los guardías le llamaban a Paul y le decían: es que ya se nos acabaron las croquetas.¿Tan rápido?…¿pues qué cantidad le da?…oficial. Paul siempre tan propio.La chamba se complicó entonces porque tuvimos que vernos en la necesidad de empaquetar raciones individuales para todos los servicios.
Sí eran 17 perros por 30 días entonces había que empaquetar cerca de 500 bolsitas individuales y entregarlas cada mes.
Las raciones eran de 300, 350 y 400 gramos según el perro.
Mi casa de pronto se transformó en factoría de embalaje de raciones de CWC.
Tenía una bascula y muchísimas bolsita. Después de entrenar a los perros Pedro y yo nos poníamos cerca de 4 horas a preparar las raciones y rotular las bolsas con los nombres de los perros de cada servicio.
Era una hueva.
Los primeros días del mes ibamos a los servicios de los perros que ya había entrenado. Después de registrarnos, hacíamos la entrega del alimento, después el equipo, porque también le encargaron a paul en cierto momento darles equipo nuevo. Surtíamos collares, correas, plato, carda o cepillo y shampu.
Todo con acuse de recibo, una verdadera hueva.
Después yo le pedía al guardia que sacara al perro y me hiciera una rutina de obediencia.
El manejador de Nerón no sabía nada y eso me desesperaba. Creo que a partir de ahí comencé a portarme duro con los guardias. Cuando agité a Nerón por poco y tira al guardia. Me emputaba con tomaban la correa, se la enrollaba toda en la mano como un venda.
El manejador de Tapón estaba igual de pendejo pero tenía iniciativa de aprender, entonces eso me ablandaba el corazón para pendejearlo pero también enseñarle cosas.
El maricón que manejaba al mejor perro hasta ese momento entrenado por mi, descubrí primero que lo tenía la mayor parte del tiempo amarrado después se me ocurrió que dentro de la rutina de obediencia debía saber también como ponerle el bozal al perro. Después de todo en la repartición del equipo también se les dio un bozal.Le voy a pedir que siente a Jako y que le ponga el bozal. le decíaNo podía.Le voy a decir como hacerlo.Se lo indicaba y tampoco.Déme al perro, lo voy a hacer yo para que me vea y después lo hace usted.Jako y yo en ese momento ya nos llevábamos de piquete en ombligo y el perro colaboraba luciendo que fuera fácil. Y lo era.
Cuando se lo regresaba al guardia, este acomodaba el bozal ya listo para ponérselo y al momento de acercárselo al hocico, se veía a leguas que le daba miedo y no lograba metérselo y ponerle la banda que va detrás de la cabeza. El bozal terminaba el suelo.Je, je…no quiere. decía.
¿Cómo que no quiere? Si no se lo estamos preguntando, le contestaba. Hágalo, de aquí no nos movemos hasta que no le ponga el bozal.
En eso paul regresaba y de buena gana le ayudaba.
Chale.