Hoy vi por la tv el anuncio de American Express con Diego Luna.
El comercial no me pareció lo máximo, sin embargo lo importante que saco al verlo es que me llenó de rabia. Es la sensación de que el tiempo pasa y no hago nada al respecto.
A Diego lo conocí en una de sus primeras películas cuando cuidaba de su armónica mientras filmaba El Cometa.
No se trata de la envidia de lo que cada uno hace sino de que yo no he hecho mucho en mi proyecto creativo. En el comercial dice algo así como: me gusta contar historias. Vamos si un actor no cuenta nada, interpreta un roll creado por el escritor que es la persona que en realidad tiene que contar algo.
Es entonces un sentimiento de profunda frustración.
La frustración de no tener lo que deseo.
Que difícil es estar enojado con uno mismo. Que desesperación no saber por donde comenzar. Que tarde parece ser.
Un amigo me platicaba lo preocupado que estaba por el futuro que le espera a su hija de 3 años; cuando se olvida de que antes de todo eso estamos nosotros mismos.
No cabe duda de que hay que cambiar de forma de pensar, ¿pero cómo?
No tengo cabeza ahora para pensar en la manera en que puedo cambiar mis pensamientos. Mañana tal vez sea un día diferente.

