
Ayer tuve la necesidad de comer en la condesa, eran casi las 7 p.m.
Desde hace un mes apenas mi gusto por la comida está sufriendo cambios.
No muchas cosas se me antojaban.
Decidí pues ir a la esquina natural, pedí un platillo con tofu y al terminar me encontré a un compañero de la escuela en la mesa de al lado.
Después de platicar unos minutos, me hizo esta pregunta que no supe contestar: ¿Eres orgánico?
Respondí que suponía que sí, aunque en el fondo no lo creía, y agregue que tenía planeado ser proveedor de hortalizas del sitio en donde nos encontrábamos.
Ahora pienso que entrar en lo orgánico es como sumergirse en un mundo particular, algo nuevo en mi, otra raya al tigre que llevo dentro.

